CASCOS LEGIONES ROMANAS
Fuente : Legio VIII Hispania (Barcelona)
H. Russell Robinson fue la primera persona que usando toda la información disponible sobre hallazgos arqueológicos de todas las épocas del periodo Romano clasificó en varias familias todas las diferentes formas de cascos que se habían ido encontrando. Estableció cuatro grandes familias de cascos para infantería. Dentro de cada familia estableció una división por medio de letras para las desviaciones de la norma, tanto en forma como en tipo de construcción.También clasificó aproximadamente treinta tipos de carrilleras (la pieza que protege la mejilla) usadas indistintamente en estos y otros tipos de cascos romanos.Su libro "The Armour of Imperial Rome" explica con todo tipo de detalles esta clasificación, incluyendo una enorme cantidad de fotos y gráficos, pero desgraciadamente está agotado y la única manera de encontrarlo es pagando auténticas fortunas en las librerías especializadas.
Cascos Montefortino

La familia de cascos más antigua es llamada "Montefortino" debido al primer lugar donde fue hallado un casco de este modelo. Este fue el modelo de casco de los ejércitos consulares de la república, desde el siglo 4 a.C. hasta el siglo 1 d.C. Tenía forma de domo y estaban construídos de bronce. Tenían una pequeña extensión en la parte trasera como protección del cuello. En la parte superior tenían un soporte para el penacho de plumas de forma cónica y una decoración festoneada en los primeros modelos. Los modelos van del C al F. Suelen tener unos pequeños tubos a los lados para usar como soporte de unas plumas.


Cascos Coolus

La segunda familia es la llamada "Coolus", que cubre el periodo desde el siglo 3 a.C. hasta como mínimo el año 79 d.C. Están inspirados en los cascos Galos del distrito de Coolus en el Marne. Tienen una forma semiesférica, están hechos de bronce y tienen un refuerzo en la parte frontal, a lo largo del mismo. También tienen una protección de cuello algo mayor que la del Montefortino y una punta cónica en la parte superior como soporte para la cresta.

Los modelos van del C al I. También pueden tener tubos portaplumas a los lados.

 
Cascos Gálico-Imperiales

La tercera familia de cascos son los llamados Gálico-Imperial, también basado en el tipo de cascos usados por los galos. Están más decorados que los tipos anteriores con "cejas" grabadas en relieve en el acero, protección en el frontal y protección de cuello más grande y con escalones en relieve. Probablemente lo empezaron a construir herreros galos y mantuvieron su influencia desde el siglo I hasta el II de nuestra era. Estaban construídos basicamente de hierro, con las protecciones para las orejas y decoraciones en latón, incluyendo pequeños rosetones decorativos en el casco y las carrilleras. Tenían un gancho destinado a fijar la cresta y a veces también una pieza rectangular en la parte superior con el mismo fin.El modelo A puede ser de hierro o latón, el tipo I es siempre de latón, todos los demás son siempre de hierro. El modelo A no tiene decoraciones de latón. Los tipos E y I tienen protecciones de orejas de latón mientras que el D las tiene de hierro y los A y C carecen de ellas. Como en todas las piezas de armadura romana, las partes de latón pueden ser plateadas o estañadas.El modelo más usado por los reconstruccionistas es el G, del que solo se ha encontrado una pieza, por lo que se duda de que fuese tan popular en su época.Se cree que el modelo A empezó a usarse durante el mandato de Augusto.

Cascos Itálico-Imperiales

La última gran familia de cascos es la llamada "Itálica-Imperial", muy parecidos en su forma a los de la familia Gálica pero dada la simplicidad de su técnica de construcción y la casi desparición de todo elemento decorativo, H. Russell Robinson supone que fueron construídos por herreros itálicos, probablemente inspirados en los cascos greco-etruscos o italianos usados en la época republicana. Fueron usados desde el final del siglo I hasta principios del siglo III de nuestra era. Varios modelos utilizan un sistema de fijación de la cresta basado en una pieza plana en la cimera del casco, con un orificio en forma de "T" en el cual se debe introducir y luego girar dicha cresta. Se dice que los primeros modelos conocidos provienen de Herculanum, por lo que podrían haber pertenecido a la Cohorte Urbana (especie de policía) o a los pretorianos.Carecen de los relieves en forma de ceja de los modelos Gálicos. El refuerzo frontal suele ser más delgado y a veces está doblado 90º para darle más consistencia. El tipo D tiene protecciones para las orejas en latón pero los modelos B y C no.

Otros tipos

Russell Robinson clasifica en su libro varios tipos de cascos que no entran en las categorías anteriores como pertenecientes a las tropas auxiliares, dada su construcción de peor calidad y sin adornos. Los cascos con representaciones esculpidas de caras se suelen clasificar como cascos de caballería, se supone que eran usados en las demostraciones llamadas hippica gymnasia por la limitación visual que representaba su uso, algo muy peligroso en plena batalla. Peter Connolly dice en su libro "Greece and Rome at war": "Los hallazgos arqueológicos de cascos legionarios del siglo III d.C. son muy escasos. Cuando volvemos a encontrar restos de cascos, ya del siglo IV d.C., son de un tipo muy diferente y claramente procedentes de un desarrollo independiente de los tipos anteriores. El último modelo de casco legionario que mantiene la forma original es el llamado por Robinson "Itálico Imperial tipo H.". Connolly sigue explicando que los cascos encontrados en Hungría, del tipo "Intercissa" son unos cascos de hierro de construcción muy basta y pueden haber sido introducidos por tropas mercenarias en el siglo IV. Los cascos de caballería procedentes del siglo V parecen ser un claro precedente de los cascos "spangenhelm" usados durante la edad media. Se componen de cuatro piezas metálicas triangulares curvadas y unidas por medio de tiras de hierro y remaches, y fueron muy usados hasta el siglo X de nuestra era.

 
Cascos de finales del Imperio

Como en cualquier otro ejército del mundo a través de la historia, aunque los cascos se construyesen en diferentes modelos según las épocas, los soldados serían dotados con el material disponible en el momento y lugar, independientemente de su modelo o antiguedad. Solo se descartarían los cascos deteriorados o dañados hasta el punto de resultar inútiles. Esto nos lleva a pensar que la imagen de una legión homogéneamente uniformada es errónea y la realidad sería más como en algunos frescos o mosaicos, en los que la disparidad de armaduras y casco se ha explicado hasta ahora como debida a diferencia de unidades o de rango de los soldados.Una posible explicación para las diferencias en los cascos de finales del Imperio son los grandes cambios en los métodos de producción impulsados por Diocleciano a finales del siglo III. Toda la producción de equipamiento militar fue concentrada en áreas especializadas de producción, casi fábricas, por todo el Imperio. En el siglo V aparecen citadas 44 de estas "fábricas" en los archivos imperiales. Cada una de ellasestaba especializada en uno o dos tipo de equipo. Es incluso posible que los trdicionales fabricantes de los cascos hubiesen sido cambiados por otros, menos diestros y más preocupados por cumplir con los plazos. También es posible que se hubiesen cambiado los procesos antiguos para conseguir optimizar la producción.

Forro de los Cascos

Tenemos poca información sobre la manera en que los romanos forraban sus cascos.Parece ser que usaban algún tipo de tejido de lana grueso o piezas de lino forradas, aunque también se han encontrado restos de cuero en algunos cascos. Se supone que el cuero era usado más para cubrir los bordes del metal que para forrar todo el interior del casco, ya que sería difícil evitar su deterioro debido a la cantidad de transpiración que debería soportar. No hay ninguna prueba de que el forro se sujetase por medio de remaches al metal, y tampoco sería necesario ya que los romanos disponían de adhesivos naturales que podrían haber usado para fijarlo. Se han encontrado restos de una substancia resinosa en algunos cascos, que se reblandecía al mojarla con agua caliente. Eso permitiría cambiar partes del forro que se hubiesen deteriorado por el uso. Otra forma de protección sería usar un gorro grueso o forrado debajo del casco.


Crestas o penachos

Tenemos pinturas y mosaicos que muestran como eran los penachos de los cascos, tenemos descripciones literarias pero no nos ha llegado ningúna muestra entera o fragmentaria aparte de las piezas metálicas de sujección Al parecer eran mayoritariamente de color rojo, y no solían usarlos en batalla, aparte de los centuriones. También parece que dichos centuriones se la ponían de través, es decir en el sentido de oreja a oreja, mientras que los legionarios la usaban en sentido de la frente a la nuca. Al menos eso es lo que aparece en las lápidas de varios centuriones. En los cascos de tipo Imperial Gálico la cresta se puede hacer de madera, con una forma aproximadamente semicircular. Se realizan agujeros de 5 mm. de diámetro separados entre sí por 5 mm. Es suficiente con hacer tres columnas de agujeros, aproximadamente unos 100. La madera se pinta del mismo color del que se teñirá el pelo de caballo. Para asegurarla al casco se colocará una anilla en cada extremo, por medio de una tira de latón clavada a la madera. Esta anilla es la que se pasará por el gancho del casco o se atará a la anilla del mismo. En algunos relieves se puede ver que el taco de la cresta estaba decorado, posiblemente labrado, pero no en todos los casos y siempre en cascos de oficiales. No hay ninguna evidencia de que las crestas usasen varios colores a la vez o se hiciesen a franjas. Las madejas de pelo de caballo (crin) suelen medir unos 60 cm. de largo. Se puede empezar por cortarlas a 30 cm. que es el largo que utilizaremos para los penachos. Se puede teñir con cualquier colorante industrial del color que queramos conseguir. Mejor si no se ha de teñir a temperatura alta ya que el pelo podría rizarse y enmarañarse. Una vez seco se separa en tantos mechones como agujeros hayamos hecho en el taco de madera y se atan fuertemente por el centro. Se doblan y se introducen en los agujeros y se encolan usando cola de carpintero o similar. Una vez seca la cola, se puede peinar la cresta con un tenedor o peine de púas separadas. El pelo sobresaldrá del taco de madera unos 14 o 15 cms. por lo que tendrá la suficiente rigidez como para aguantarse por sí solo elegantemente. Es preferible guardar la cresta en posición horizontal o cabeza abajo, si se deja colocada en el casco o se guarda en sentido vertical, el pelo acaba perdiendo rigidez. Se pueden usar plumas en vez de crin, pero los agujeros tendrán que tener el diámetro del cañón de las plumas. Si el casco tiene tubos porta plumas en los lados, se pueden usar independientemente del tipo de cresta que se use. Las crestas para los cascos Imperiales Gálicos solían usar un soporte central además de los ganchos delantero y trasero. Este soporte se puede hacer en latón o hierro. Partiendo de una barra cuadrada de 6 mm. de lado y unos 15 cms. de largo. Se hace un corte a lo largo de un lado, de unos 5 cms. de largo. Se dobla cada uno de los lados del corte para conseguir una forma de "T". Y se vuelven a doblar hasta darle forma de "U"a la medida que permita introducir el taco de madera entre los brazos de dicha "U". Una vez realizado esto, se mide el largo de la barra hasta la distancia entre el tope del casco y el taco de madera de la cresta, una vez colocada. Se marca esta distancia y se dobla 90º el resto. Esta lengueta, una vez rebajada y ajustada será la parte que se introduce el la placa rectangular del tope del casco. Si se hace en latón se deberá templar antes de cada paso y enfriar completamente antes de trabajarlo. Se pueden doblar ligeramente las puntas de la "U" para que sujeten más firmemente la cresta. Los cascos Imperiales Itálicos solían tener una sujección, usualmente fundida, del tipo de "introducir y girar". El soporte, con forma de "T", se introducía en la ranura y se giraba un cuarto de vuelta. Algunos soporte tenían una punta entre los brazos, que se introducía en un agujero del taco de madera de la cresta y permitía prescindir de las sujecciones de los extremos. En algunas descripciones se habla de tacos relativamente cortos montados directamente en el casco. No parece ser un modelo muy usado pero es aceptable para los cascos itálicos. Los cascos Coolus suelen tener un corte atravesado por un agujero en la punta porta penachos. Se puede realizar un agujero en el taco de madera, fijar una placa de metal que pueda introducirse por el corte y asegurarla por medio de un pasador que penetre por el agujero, a través de la madera y la placa de metal. Es mejor utilizar una cresta no muy grande en este caso.

En otros cascos Coolus se usaba una cresta larga, sujetada a la punta por la parte delantera y por medio de una lengüeta a una plaquita metálica remachada al casco cerca de la protección del cuello por la parte trasera.Los cascos Montefortinos solían usar un solo mechón, de unos 60 cms. de largo, o una pluma, introducidas en el agujero vertical de la punta porta penacho.